
Prólogo a un contenedor
Lorena Durán

Escribiendo esto recordé que siempre me he considerado una persona con poca pluma, falta de claridad y orden en las ideas, así como alguien con poco que aportar a la academia, pero que ya sea por valentía, terquedad, miedo u orgullo he escrito por gusto u obligadamente. De pronto estoy en clase, tratando, sí es que se puede, explicar un escrito de Gloria Anzaldua, Angi y su muy atinada voz relata que mucho tiempo he escrito con coraje y desesperación, para demostrar que alguien como yo, un ser moreno, también puede escribir como un académico blanco; sinceramente no sé si esas hayan sido sus palabras, pero así lo interprete porque me resuena en cada momento de mi vida académica. Me encanta elegir temas que no entiendo, para demostrarme que a pesar de mi contexto he podido comprender algo, lo cual considero violento, pues creo que no tendría que demostrarme a mí, ni a nadie que puedo pensar. Qué difícil es para nosotras pensar que podemos ser escritoras y más aún sentir y creer que podemos hacerlo. ¿Qué tenemos para contribuir, para dar? (Gloria)
El camino de casa a la universidad, puede considerarse una odisea, vivir en el Estado de México significa arriesgar la vida a cada momento, pero cada viaje es una historia nueva, pues nunca falta el chisme, la combi es un buen lugar para hablar de la vida de otras personas, y para que uno le baje a su música para escuchar con más claridad, quedando siempre ansiosa de emitir la opinión propia sobre la situación, uno no conoce a las personas, pero ya son sus enemigas. Los chismes actúan simultáneamente como una acción policial para el restablecimiento de géneros contenidos y controlables y al mismo tiempo como lugar para nuestras fantasías sobre las transgresiones. (Piggy Phelan y Irit Rogoff) Pensar en el chisme como un espacio compartido con otras personas en las que se pueden compartir violencias y abusos, pero además como un lugar en el que se puede dar pie a las fantasías, a lo posible escondido, a otras formas de hacerse y narrarse en el mundo, eso es lo que creo se intentaba hacer en la clase de Ficciones Icono-textuales, chismear sobre los textos y posibilitar otras historias y formas de narrar nuestras investigaciones.
En este portafolio se encuentran algunos resquicios o sobras sobre esos chismes e imaginarios que fueron posibles gracias a que todas pudimos compartir nuestras historias e investigaciones posiblemente reales. Recuerdo llegar a la clase después de un largo trayecto en transporte público, para encontrar a mis compañeros acomodando unas bolsitas muy curiosas, la verdad pensé que contenían comida, tal vez no había desayunado, lamentablemente no fue comida, pero si contenían un relato sobre la historia de la humanidad, el cual propone que el primer dispositivo cultural fue probablemente un recipiente. Muchos teóricos creen que los primeros inventos culturales deben haber sido un contenedor para recoger productos recolectados y algún tipo de canguro o portador de red. (Ursula K Le Guin) La bolsa como contenedora de alimento, de vida, entonces puede considerarse que este portafolio es una bolsa que contiene los residuos de un curso/ taller que propone romper con la historia de lanza, la cual conforma al ámbito académico.
Cómo narrar una historia ficcional, que no por eso menos verdadera sobre nuestra existencia, sobre nuestra historia individual y colectiva. Aquella vez que se leyeron cuentos en clase me pareció sorprendentemente tonto no haber visto que el final ya está contenido en la historia, pero a medida que leía solo podía pensar en la película de Macario, no sólo porque evidentemente contiene una historia paralela y además un final feliz que pudo contarse Macario, tal como este dice cuando nacemos ya tenemos nuestra muerte escondida en el hígado, o en el estomago, o acá en el corazón, que algún día va a pararse. La vida así como el propio cuento ya trae su final escrito es cosa de descifrarlo y al final se hará presente. Sin embargo, antes del final, tal como Macario lo hizo quiero hacer más que narrar la violencia que depositó estos rastros en el archivo. Quiero contar una historia sobre niñas capaces de recuperar lo que permanece latente- la vigencia o reclamo de sus vidas sobre el presente- sin perpetrar más violencia en mi propio acto de narración. (HARTMAN)
Gracias al mercado de citas pude conocer una gran cantidad de autores que hablan desde otros ámbitos, los cuales pueden presentar su voz en mis trabajo de investigación, pero lo más importante, la rebelión de las citas, invitar a alguien a conversar con nosotros es de suma importancia, para descubrir las historias paralelas a la que se ha sostenido por mucho tiempo. El arte de narrar es el arte de la percepción errada y de la distorsión. El relato avanza siguiendo un plan férreo e incomprensible y recién al final surge en el horizonte la visión de una realidad desconocida: el final hace ver un sentido secreto que estaba cifrado y como ausente en la sucesión clara de los hechos. (Ricardo Piglia) Espero que dentro de este portafolio puedan encontrar palabras, imágenes, notas que puedan evidenciar el gran trabajo que se hace en un seminario de errar y caminar por caminos ambiguos, oscuros, para traerlos a la superficie y quizás volver a sumergirlos, con la intención de contar historias sobre los protagonistas y no sobre las violencias que se viven.